La madera recien cortada contiene gran cantidad de agua, de un tercio a la mitad de su peso total. El proceso para eliminar esta agua antes de procesar la madera se llama SECADO. Y se realiza por mucho motivo. La madera seca es mucho más duradera que la madera fresca; es mucho más ligera y por lo tanto más fácil de transportar; tiene mayor poder calorífico, lo que es importante si va a emplearse como combustible, además, la madera cambia de forma durante el secado y este cambio tiene que haberse antes de secarla.
La madera puede secarse con aire o en hornos, con aire tarda varios meses, con hornos unos pocos días. En ambos casos la madera a de esta apilada para evitar que se desforme, y el ritmo de secado debe controlarse cuidadosamente.
lunes, 31 de agosto de 2009
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